LONDRES.- Después de notar que tanto en boutiques de modas como en bares, los libros viejos eran usados como decoración, Koby Barhad, estudiante del Royal Collage of Art de Londres, creó una “máquina del tiempo” para libros, la cual convierte ejemplares nuevos en copias que parecen salidas de algún anaquel de una librería de viejo. El aparato logra –mediante un tratamiento con lámparas de rayos ultravioleta y altos niveles de humedad– que los libros, en un lapso de sólo cuatro horas, envejezcan el equivalente a un año. Según el creador de esta máquina llamada The Archive of Years to Come (El archivo de los años por venir) su obra “explora la tendencia de glorificación de lo obsoleto”. Barhad sigue la vieja idea de Marshall McLuhan acerca de la inminente obsolescencia de los libros, la cual no significa necesariamente su extinción, sino por el contrario, su sublimación como una “forma de arte”. De ahí que sea común encontrar zapatos de cuarenta libras expuestos sobre pilas de libros antiguos, papel tapiz asemejando bibliotecas y escaparates de modas decoradas con hojas separadas de viejos tomos. “Los libros devinieron material para nuevos diseños, devinieron en forma y en tema del arte”, explicó el diseñador.










